Inseminación intrauterina

En ocasiones, la no consecución de un embarazo se debe a que los espermatozoides no pueden pasar del fondo de la vagina, donde son depositados durante la eyaculación, al interior de útero y de ahí a las trompas de Falopio a encontrarse con el óvulo. En estos casos, la inseminación artificial resulta de utilidad por cuanto, con un catéter, podemos depositar unos cuantos millones de espermatozoides de calidad en el interior del útero para que, ya sin obstáculos, puedan continuar ascendiendo hasta la región tubárica. La inseminación artificial está indicada en casos de esterilidad de origen desconocido, cuando existe un factor masculino leve o cuando es el cuello del útero el que ofrece alguna dificultad por ser muy sinuoso o por secretar una mucosidad demasiado densa como para que los espermatozoides puedan atravesarla. Para aumentar la probabilidad de éxito se administra un tratamiento suave de estimulación ovárica con el fin de conseguir un ciclo ovulatorio con dos o tres óvulos e incrementar así la probabilidad de conseguir una gestación a término. La muestra de semen ha de ser procesada en el laboratorio para aislar de ella el máximo número de espermatozoides de buena calidad que luego se depositarán en el interior del útero libre de plasma seminal y de células no espermáticas. La inseminación artificial es un procedimiento indoloro y puede realizarse con semen homólogo o con semen de donante.

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